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En
Los deformes y los enfermos en el arte Charcot y Richer se proponen
investigar la reproducción artística de las enfermedades y las
deformidades con un doble objetivo, mostrar cómo los artistas han sabido
aunar la investigación rigurosa de la naturaleza con el culto a la
belleza y aportar una nueva herramienta de crítica sin menospreciar al
arte. El arte les procura los documentos necesarios para probar sus ideas
clínicas, es decir las obras de arte interpretan el síntoma al
reproducirlo fielmente, aunque en un segundo momento esto se invierte pues
el síntoma acaba interpretando la obra de arte al darle sentido en función
de su rigor científico, y por último la obra de arte interpreta de nuevo
al síntoma al generar elementos para su categorización clínica en el
convencimiento de que así no se hace más que constatar la realidad. ¿Pero
es todo tan transparente como parece? |