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Sandor
Ferenczi y Georg Groddeck entablan esta correspondencia como un
instrumento para poder hablar sobre Freud y sobre la posibilidad de
aplicar el psicoanálisis a las enfermedades orgánicas, además les sirve
para informarse de las cuestiones de la Asociación Psicoanalítica y
ponerse al corriente de los asuntos familiares de sus respectivas casas;
pero estas cartas adquieren toda su importancia al revelarse como un
documento cuya lectura nos sirve para comprender la evolución de las
ideas y de las técnicas de ambos autores.
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